Fiesta Multicultural de la Juventud en Buenos Aires

Buenos Aires vive desde el sábado 06 de octubre de 2018 una verdadera fiesta multicultural del deporte. Hasta el 18 de octubre se desarrollará, en la capital argentina, una nueva edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud que contarán con la participación de 4.012 atletas de 206 países de entre 15 y 18 años.

El deporte, especialmente en los últimos años, ha sido reivindicado por diversos actores sociales como instrumento de integración y puede resultar un importante elemento de interculturalidad. Constituido como una construcción enteramente social, el deporte forma parte de un imaginario basado en un “nosotros” colectivo y, por lo tanto, al ser un elemento definitorio de identidad, es también susceptible de convertirse en un instrumento de integración.
El deporte cuenta con símbolos, mecanismos y un lenguaje de asociación autónomo y distintivo. Las diversas formas de práctica deportiva ocupan un papel importante en la producción y reproducción de las relaciones interpersonales, por ello resulta ser un elemento con potencial diferenciador y a la vez integrador.
El deporte posee una alta relevancia social. Solo basta con observar la atención del medio social sobre éste fenómeno (como es en el caso de las más de 200.000 personas que asistieron de forma espontánea a la apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires), la atención que le brindan los medios de comunicación, el dinero público y privado que se invierte, la publicidad, la implicación y preocupación del Estado por esta actividad y la cantidad de individuos que son partícipes de actividades deportivas como espectadores o protagonistas. Además del alto grado socializador que la actividad posee, ninguna otra actividad humana ha poseído tal centro de interés y participación.
En todas las culturas podemos encontrar diversas expresiones motrices, deportes, danzas y juegos que están siempre presentes de distintas formas, siendo también un rasgo identitario de las propias sociedades en las que se practican. Actualmente, las actividades deportivas están enmarcadas en una dimensión global y supra-cultural en la que sus singularidades lúdicas y la relativa o nula importancia del idioma para poder participar de ellas, posicionan al deporte como una importante oportunidad de socialización intercultural.

La ideología deportiva constituye un universo de referencias comunes para individuos divergentes: las diferentes formas deportivas modernas, institucionalizadas y regladas parecerían contar con un carácter universal, trascendiendo países y fronteras, siendo practicadas en la mayoría los sitios del mundo de forma similar, lo que convierte la actividad deportiva en un punto de encuentro entre las diferentes culturas, diferentes etnias.
Este carácter transcultural del deporte abriría las puertas a entrelazar las variables “deporte” e “interculturalidad” de forma tal de que en todas las culturas se practican diversas formas deportivas pero, a su vez, diferentes formas de llevarlas a cabo, manifestando así una igualdad en esencia y diferencia en existencia de todos los seres humanos.

La distinta interpretación de las normas, los valores y el uso de la actividad física en espacios de tiempo libre pueden ser una oportunidad para el acercamiento e interacción en la relación social. Las expresiones deportivas son elementos capaces de activar estrategias relacionadas con el desarrollo de la interculturalidad y un escenario igualitario por encima de las características étnicas y culturales entre inmigrantes y autóctonos.
Estamos ante una gran oportunidad potencial que el deporte ofrece como espacio común de encuentro e interacción sociocultural continúa abierta y practicada diariamente en la mayor parte del mundo.

 

*Mg. Marina Laura Tomasotti es Docente, Investigadora y Consultora en temáticas relacionadas con la gestión de la diversidad cultural, migraciones y sustentabilidad.

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